Me suicidé y no te enteraste…

… y les estoy escribiendo esto desde el Más Allá. Hace exactamente un mes decidí acabar con mi vida… mi vida online, y cometí suicidio 2.0: eliminé todas mis cuentas, eliminé mi cuenta de twitter, dos de facebook, formspring, meneame, linkedin, mi google reader con cientos de feeds, reddit, varios foros y sitios menores. Lo único que se salvó fue este blog.

Tal vez les habrá pasado esto que les cuento, pero venía meditando el asunto hacía un tiempo (como buen suicida), jugando con la idea, el “what if?”. Empecé por darme cuenta de una obviedad: si estudiás y trabajás y querés tener algo de vida social, no podés “procrastinar” todos los días 4 horas mínimo webeando en internet. No dan las horas del día. Noté que estaba descuidando mi vida offline, no a un punto grave, pero sí cosas del estilo “esta canilla gotea desde enero y todavía no tuve tiempo de arreglarla?”. Claro que no vas a tener tiempo, si cada rato libre que tenés lo pasás en internet.

Los que se sientan identificados con el sentimiento, en cada caso tendrán su herramienta favorita de “procrastinación”, en mi caso el GReader era una fuente inacabable de distracción. Twitter también, seguís miles de personas y tenés cientos de “amigotes” que te hablan todo el día. El resto de las redes sociales y páginas web eran un componente mínimo. Este blog, en el que escribo menos de una vez cada 2 semanas, no lo considero realmente distracción.

Así fue que un día, decidí eliminar todo y “a la mierda”. La decisión no fue para nada impulsiva ni “emocional” (ejem) sino más bien un experimento, ver qué pasaba, y una respuesta a la necesidad de focalizar mis energías en cosas más prioritarias. Primero decidí eliminar el Reader. Eso cortaría de lleno con mi principal fuente de distracciones y pérdida de tiempo. Medité el hecho de que no sacaba nada realmente provechoso de ahí, tal vez seguirle la pista a algunos amigos que leo sus blogs, pero en la mayoría de los casos, esos blogs hablan de cualquier tema menos de ellos mismos. Y para mantener esas relaciones me quedaría el gtalk. Por lo demás, la información que recibía en mi reader era trivial, no estaba siquiera relacionada con mi vida o mi trabajo o mi estudio. Se puede vivir sin la dosis diaria de chistes geeks, “novedades tecnológicas”, curiosidades, etc.

Tomar esa decisión me llevó al paso lógico siguiente: eliminá el twitter también. ¿Te animás? ¿Qué perdés realmente? Después de todo, aunque no lo veamos así… Twitter es sólo una página web. Tu cantidad de followers es sólo un numerito en una base de datos Cassandra, tus tweets son sólo frases sin importancia, que se las lleva el viento, que ni vos mismo vas a releer o darle más atención. Y la conclusión fue obvia, el paso siguiente en esto que estaba meditando fue: y ya fue, borrá todo. A facebook casi no lo uso, y mis conocidos tampoco lo usan, no al menos para contar cosas interesantes de su vida y subir fotos, que es la idea de facebook, con los amigos que me interesan realmente tengo un contacto más directo, el resto no me extrañará. La idea de un suicidio 2.0 era atractiva, por lo cargada de significados que cada uno le puede dar, por abrupta, por rebelde, por experimentalmente curiosa, por desafiante… Y así fue como, en un rato a puro click, desaparecí de internet.

Algunas cosas que aprendí con este experimento:
– Al principio, más que pánico, me invadió una profunda sensación de “liberación”. Luego un “y ahora qué?”, pero principalmente me sentí liberado y renovado.
– Sin fuentes de distracción, sin motivos para procrastinar, hice en mi vida offline más cosas en un puñado de días que en los anteriores 4 meses. Me puse al día con muchas cosas pendientes, arreglé todo lo que estaba roto en el departamento, me sobró el tiempo, mucho tiempo, me sentí muy “focalizado”, yo siempre me jacté de ser “multitarea”, de siempre estar haciendo varias cosas al mismo tiempo, pues ese hábito se me fue, no sé qué será mejor, concentrarse tampoco es la panacea de “cómo se debe hacer las cosas en la vida”, ambas opciones tienen sus contras, pero hacía rato que no me pasaba de bando, a los “concentrados”.
– Pero luego de algunos días intensos, empecé a perder el tiempo con nuevas distracciones. Por ejemplo, yo no miro tele, pero me encontré a mí mismo mirando varios programas de esos “de la tarde”. Por suerte me di cuenta y lo corté; hubiera sido ridículo que mis pasatiempos pasen de TEDTalks, xkcd, ciencia y avances tecnológicos a la Canosa y Tinelli.
– No extrañé. No tuve sindrome de abstinencia como esperaba. De hecho, me olvidé por completo. Al desaparecer de mi Imbox los constantes “avisos” de redes sociales, puedo ocupar mi mente en otras cosas sin distraerme.
Nadie se dio cuenta. Miles de “followers”, decenas de “amigos online” y nadie se percató de que faltaba yo en su Timeline o su muro o su formspring. O no les importó. Acá te podés morir tranquilo, que salvo que seas famoso, no se enteran. Sólo unos pocos lo notaron. Eso obviamente me pegó un poco en el ego, sería un mentiroso si no lo admitiera, pero por otro lado era lo que esperaba que pasara, pues reafirmaba la idea de que “es sólo una página web”.
No podés eliminar realmente tu cuenta en ningún sitio web. Salvo twitter, que dice que ahora está desactivada esa función, las otras, todas guardan tus datos. En facebook basta con volver a entrar con tu mail y contraseña y se reactiva y está todo como lo dejaste. Formspring y Linkedin tienen una opción de resucitar la cuenta. Este dato no lo sabía, e hizo que mi suicidio fuera menos “awesome” de lo que esperaba, aparentemente en la vida 2.0 es súmamente sencillo resucitar.
– Sé que si decido volver a usar twitter, todo lo que perdí no lo recupero, ni los tweets, ni la cantidad de followers, ni los followers “importantes” que antes me seguían y ahora seguramente no volverán a hacerlo. No me importa.
La vida online es muy aburrida sin el condimento 2.0. Si eliminás las redes sociales, los feeds de noticias, los blogs de curiosidades y esas cosas, internet es insufrible y vacía. Es como quedarse sin internet, teniendo internet. Mi mail sólo recibe algún que otro mail de trabajo, abro el firefox con su siempre fiel google.com.ar y no sé a dónde ir, y lo vuelvo a cerrar. Y encima estamos en época sin series, o sea que no tengo nada interesante para buscar y descargar. En fin, un “embole 1.5”.
La vida 1.0 es menos interesante que la online, las mujeres usan ropa, no ves cosas graciosas todo el tiempo, ni cosas asombrosas y curiosas, más bien ves muchas cosas “cotidianas”. Lo inmediato da lugar a lo paulatino. Pero la sentís más “tu vida” que la online. Evidentemente todo se siente más real, te vas a acordar más de lo que estuviste haciendo la semana pasada que de lo que viste en reddit la semana pasada.
– No me decido sobre la importancia que tiene en la vida de uno la “amistad online”. Esos amigos con los que chateás seguido, o que te hablan mucho en twitter y te comentan tu blog, pero que nunca los ves, o porque viven en otras provincias o países, o porque son tan 2.0 que no les gusta juntarse en un bar, o no les interesa hacerlo con vos al menos. Esos que hablan con vos 2 horas diarias, pero vienen a tu ciudad y ni te avisan. Esos que viven a 20 minutos de tu casa pero nunca pueden, esos que ves una vez cada 7 meses. Esos con los que compartís muchas cosas “virtuales” pero pocas o ninguna “reales”. No sé qué actitud tomar ante eso. Si priorizar los amigos “reales” (no en el sentido de que sean buenos amigos, sino de que los ves en el mundo real), si tratar de “desvirtualizar” a los otros, insistiéndoles en juntarnos de vez en cuando y chatear menos, o abandonarlos en el limbo como abandoné la red social en la que los conocí. O aceptar que es un tipo distinto de amistad, y no por ello “menos mejor”. Es un tema complicado, no lo entiendo bien y evidentemente, me causa muchas dudas y conflictos.
– Ahora estoy pensando si volveré o no, y cómo lo haré. Ambas ideas son tentadoras, se extraña un poco twittear y leer blogs, en especial los de mis amigos y conocidos. Pero se puede vivir tranquilamente sin ellos.

Bueno, ahora espero sus opiniones.
¿Se animarían a eliminar todas sus cuentas?
¿Por qué lo harían y por qué no lo harían?
¿Qué es lo que más les costaría abandonar?
¿Qué es lo que más sienten que deberían abandonar?
¿Se habían percatado de que me suicidé?
¿Qué opinan que debería hacer de ahora en más?
¿Es un suicidio virtual realmente una forma de morir o en cambio, es una forma de volver a la vida?

Por cierto, reactivé todas las cuentas por ahora, al menos hasta dentro de unos días mientras está este post en el aire. Iré devolviendo follows a los que me sigan de nuevo o agreguen ahora.

Y si me quieren ayudar a recuperar followers, pueden compartir este post acá abajo, y contarles a sus contactos que “@N3RI se suicidó y no nos dimos cuenta”.

este artículo es libre. lo que significa que puedes copiarlo, modificarlo, usarlo. pero debes citar la fuente y mantener estas mismas libertades y mantener esta nota aclaratoria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *