Del anonimato al exhibicionismo en Internet

¿Por qué pasamos del obsesivo anonimato de los foros y chats del 2000 al imperioso y desprejuiciado exhibicionismo del 2010?

No sé si ustedes lo recuerdan, pero por aquella época (alrededor del año 2000) NADIE ponía su nombre en internet. Los foros gobernaban la red de redes y en ellos éramos todos avatares. Todos tenían nicks, cuanto más extraños y anónimos mejor. La imagen que elegíamos para representarnos, era algo que nos gustaba, algo que queríamos o que nos alejaba de la realidad, pero jamás era algo que nos identificara. Podríamos poner un personaje ficticio, un animal o un dibujo extraño, pero no poníamos nada que dijera quiénes éramos. Y nuestra obsesión con el anonimato era tal, que teníamos varios usuarios distintos registrados, que usábamos dependiendo de nuestro humor, de nuestra fantasía y “para despistar”. Todo foro que se precie, tenía un tópico sobre fotos de los usuarios; “quién está detrás del avatar” decían, pero si entrabas, encontrabas a mucha gente pidiendo a los demás que se muestren, pero a ninguno mostrándose. Había vergüenza, había miedo (o al menos prudencia) a que sepan quiénes éramos.

Pero algo pasó en el medio, algo que yo me perdí y no me enteré. Primero aparecieron los primeros nicks-nombre. Ya no eras “Megatron”, ahora eras “D13G0” o “MartínM”. Y todos nos asombramos cuando apareció el primer apellido en un nick. “GastonPereira” ¿Está loco este pibe?¿Cómo va a poner su nombre completo? ¿No sabe lo que le puede pasar?

¿Y qué le podía pasar? Nadie sabía con seguridad. Para empezar, que todo lo que dijeras quedaría registrado y tiempo después alguien podría encontrarlo y usarlo en tu contra. Tu nueva novia podría leer ese post en el que dijiste que tu novia anterior era el verdadero amor de tu vida. Tu jefe podría entrar al mismo foro de criadores de hámsters que vos y ver ese topic en el que lo criticabas. Tu cuñado podría entrar al mismo chat de “20/30 buscan sexo” y contarle a tu mujer que te vio ahí.

Y luego vinieron las redes sociales y lo cambiaron todo. De repente, todos a subir fotos a flickr. Todos a contar lo que hacemos y dejamos de hacer en twitter. A hacerse fan de todo lo que encontremos que nos guste en facebook, y a completar interminables formularios con todo lo que se puede contar sobre uno mismo. Pero si antes, cuando completábamos un formulario, mentíamos en todos los campos, desde la edad hasta el nombre. ¿Qué pasó?
Y así es como esa tía que siempre te decía que eras un vago, ahora sabe que estás desempleado hace un año. Tu ex novia ve lo gordo que estás. Tu compañero de secundaria que siempre competía con vos, te muestra orgulloso las fotos de su viaje a Acapulco. El amor de tu vida ahora posa con ese amigo que supuestamente no le gustaba. Ahora si te gusta una chica, basta buscarla en twitter o facebook para enterarte de todo sobre ella. La música que le gusta, los lugares a los que le gusta ir, quiénes son sus amigos. De hecho, se puede saber muchísimo de casi cualquier persona gracias a lo que pone en facebook (o lo que otros ponen por él)

Hace poco me dijeron que por qué no ponía una foto de avatar. Que seguramente debo de ser feo. Sí, seguramente sea feo, pero yo no cambio mi avatar porque todavía recuerdo lo que un avatar es. La idea viene de la religión hindú y su mitología. El avatar era el cuerpo, la representación de un dios en nuestro mundo. Si bien no es un concepto cristiano, ¿se imaginan qué hubiera pasado si Jesús un día era hombre, otro día era mujer, al mes era una cabre y dos años después una silla o un lagarto?
Bueno, lo mismo para internet. Se supone que el avatar es la imagen que te identifica, que te hace único e inconfundible. Yo cada vez que cambian el avatar, no sé con quién estoy hablando. Entro a twitter y encuentro un montón de cabecitas chiquititas y oscuras de gente que no conozco. Un día estás minúsculo sobre una colina y al siguiente tienes un plano corto a tus ojos y tu nariz. ¡DEJEN DE CAMBIAR SUS CONDENADOS AVATARES DE UNA VEZ! Que no! que el avatar no es una foto, si fuera foto, no sería de 100×100. A ese tamaño, todos se ven iguales, joder! Las fotos pónganla en otro lado.

Nos mostramos todos. Y el que no se muestra es un bicho asocial, aburrido. Y yo no lo entiendo. El anonimato obsesivo, si bien era exagerado, sí lo entendía. Pero esto no. ¿Por qué mostrarle todas mis fotos a cientos de desconocidos? ¿Por qué subir una foto sexy mostrando las tetas? ¿A quién intentás atraer? O sea, entiendo que quieras seducir a un chico que te gusta, pero cuál es la idea de intentar seducir a todos y a todos a la vez? Nuestra vida y la de los demás, se mezclan en un cambalache de fotos, actualizaciones de estado, tests, juegos, quiz, confesiones, alegrías y tristezas. Todo expuesto, no nos guardamos casi nada. Y aún así, somos falsos, mostramos sólo lo lindo, lo atractivo. Intentamos ser especiales, “famosos”, resaltar, pero a la vez encajar, ser parte de algo, de lo que sea.

Y nos mostramos a todos. Nos olvidamos de los filtros. Parientes, amigos, conocidos, compañeros de trabajo y jefes, y una enorme masa de gente desconocida, tienen acceso a nuestra información. Desde dónde vivimos o nuestra edad, hasta qué hicimos el fin de semana o en qué trabajamos. A veces pienso que inconscientemente twitteamos y mostramos teniendo en mente a unos pocos más cercanos en mente, pero la realidad (que olvidamos) es que un alto porcentaje de nuestros contactos son personas a las que apenas vimos una vez, o nunca. Y ponemos en sus manos un montón de información sobre nosotros mismos, casi sin pensar. Y sin filtrar.

¿No hay riesgos en ser tan exhibicionistas? ¿Por qué y para qué lo hacemos? ¿Es realmente necesario? Que todos vean esa foto, que todos lean esa confesión, que todos sepan qué estás haciendo o qué está pasando. ¿Tenés alguna anécdota de un problema causado por la sobre exposición de facebook y twitter? Seguro que todos  las tenemos, o pronto las empezaremos a tener.

Y más allá de lo que me respondan a estas cuestiones, mi verdadera pregunta es: ¿Qué pasará en los próximos 10 años?

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