«Querido… Historial:»

«Querido diario:»

Llevo un diario personal desde, creo recordar, 1995. Con el correr de los años se convirtió en 7 cuadernos tapa dura de 84 hojas escritas a mano donde plasmé un registro en manuscrita de acontecimientos, pensamientos y sentimientos que sufrí o disfruté. Como suele ocurrir, fue pasando el tiempo y cada vez escribí con menos y menos frecuencia. 1998 por lo visto fue un gran año en mi vida, llené un cuaderno entero casi por completo con ese año. Pero del 2007 hasta hoy, mezclado con algún que otro breve escrito, apenas hay entradas que resumen todo lo que, a fin de año, recordé que pasó y quise registrarlo. Casi por obligación. Olvidando mucho, obviando bastante más. Eso me hace sentir un poco culpable. Me gustaría poder, primero vivir tan intensamente como en mi mejor momento, para llenar mi vida de anécdotas; y segundo poder tener el tiempo y las ganas de registrarlo.

«Querido historial:»

Hoy me puse a revisar mi propio historial de conversaciones de messenger. Como uso gnulinux, mi programa mensajero no es el oficial de Microsoft, sino uno llamado Pidgin, en el cual también tengo mis cuentas de gtalk y yahoo. Además de twitter y facebook. Y si a eso le sumamos gmail «archivando» nuestros mails, facebook y los que nos etiquetan en alguna foto de aquella fiesta o salida en grupo, nuestra agenda de Google Calendar (o la que sincronizamos de nuestro celular) y un largo etcétera, obtenemos un caótico pero minucioso registro de mi vida de los últimos años.

Piénsenlo, dentro de todo ese exceso de información irrelevante sobre nosotros mismos, están mezclados puntos claves de nuestra vida. Uno tiene un par de amigos a los que no ve seguido y entonces les cuenta ciertas cosas por messenger que quedan registradas en el historial. Junto a los «hola, qué hacés? Nada, vos?» y otras conversaciones triviales, encontré verdaderas joyitas.
Me peleé con una amiga y no recuerdo cuándo ni por cuánto tiempo, pero ahí están: nuestra última conversación «pre-crisis» y también la primera «hola, qué loco habernos cruzado ayer». Los chats con esa chica que me gustaba hasta que me dio bola. Los grandes proyectos que explicaba a un amigo y no realicé, o los que sí realicé… ahora veo cómo los imaginaba al principio. Salidas «dentro de un rato salgo para allá» que terminaron siendo espectaculares «boludo cómo estuvo lo de anoche! te acordás de…» Comunicación con clientes, colegas, jefes. Y hasta ese mail que envié a alguien mandándolo a la mierda. Todo está ahí, registrado. Pero a la vez caótico y mezclado con basura sin importancia. Como la vida misma.

Es para meditarlo…

Ahora que lo pienso, me gustaría que exista una herramienta como la de gmail, «go off the record» pero al revés. Una que te permita registrar especialmente algo que le estés por contar a un amigo. Porque tiene mucho más sentido sentarme a contarle algo a «Pablo» que a un cuaderno (además de que tecleo más rápido de lo que escribo a mano). Pero el asunto es que de esa forma, hay veces que en el momento no sabés que lo que estás contando será importante para vos a la larga. «hoy salgo con la amiga esa de Jorge, Carla creo que se llama» no parece importante ahora, pero en 10 años Carla será tu flamante esposa. Pero tampoco me gusta el caos que implica archivarlo todo. No podemos hacer data mining de nuestra propia vida, ¿o sí?. A lo mejor una combinación de ambas: Archivar todo y poder resaltar algunas partes.

¿Y la seguridad? El Messenger guarda esto en texto plano en una carpeta de Mis Documentos, al alcance de hermanas chusmas, novias celosas y amigos indiscretos. Gmail archiva todo de tal manera que si alguien algún día entra en tu mail, sabrá toda tu vida online desde que te llegó la invitación para crearte una cuenta.

¿Y el futuro? Algunos chateamos mucho, mandamos muchos mails. Pero todavía gran parte de nuestra vida escapa al registro. En un futuro no tan lejano, podríamos acostumbrarnos a fotografiar cada momento vivido, o nuestros celulares podrían guardar un registro escrito de toda conversación (la tecnología por cierto, ya existe). Es hasta posible trazar un mapa de dónde estuvimos desde el día que compramos ese celular con GPS hasta este preciso momento. Las cámaras de seguridad podrían invadir las ciudades como en Londres actual, o la distópica 1984. ¿Estaríamos dispuestos a grabar todo lo que ven nuestros ojos como en la película The Final Cut?

¿Qué priorizaremos durante los próximos años? El olvido y la privacidad o el registro absoluto y el exhibicionismo? De hecho, es lo mismo que vengo preguntándome sobre mi Diario Personal desde que lo empecé a escribir: ¿Quién lo leerá además de mí?

… y mientras termino de escribir esto, tengo seleccionadas todas las carpetas y archivos de mi historial y el dedo sobre la tecla Suprimir… ¿qué debería hacer?

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