Autor – Nombre del Tema.mp3
La mayoría ni siquiera tenía nombres. Tenía varios géneros mezclados (de hecho, las carpetas se llamaban “varios 1″ “varios 2″ y “de la radio”. La palabra TRACK y PISTA aparecían por todos lados. Los primeros 20 temas de cada carpeta empezaban por “01 -” y había palabras TODO MAYÚSCULAS o “el_nombre_en_minúsculas.MP3″. De los rescatablemente nombrados, había algunos que sólo tenían el nombre del tema (varios con el nombre equivocado) y otros que sólo ponían el “nombre del cantante – 0X”. Sin olvidar los que tenían nombres… descriptivos: o “tema carioca.mp3″”lo bajé de taringa.wma”. Había ocho “Musica Basilera.mp3″ distintos, junto a otros tantos que, imagino, estaban nombrados con pequeñas diferencias para que Windows no protestara al moverlos o renombrarlos y así coexistían “Rock Nacional.mp3″ “Rock Nacional .mp3″ y “Rock_Nacional___.mp3″. Pero peor aún son los que, teniendo nombres parecidos, son EL MISMO TEMA! Yo calculo que “Don omar – la batidora.mp3″, “don omar – don omar la batidora.mp3″ y “don_omar_-_la_batidora_(17).mp3″ son la misma cosa, no? Pesan exactamente lo mismo y duran el mismo tiempo. ¿Y los puntos extra antes de la extensión?! ¿Por qué? ¿POR QUÉ?!? ¿POR QUÉ..mp3?”
Por el otro lado, mi TOC , viéndolo en perspectiva, no deja de ser igual de preocupante. ABSOLUTAMENTE TODA mi colección de música está apropiadamente nombrada “Nombre de Autor – Nombre de Tema.mp3″. Siempre Elijo Capitalizar Primera Letra De Cada Palabra. Siempre el nombre del cantante primero y luego su apellido, si tiene nombre compuesto, elijo la opción más popular por la que se lo conoce.Tengo instalados 3 programas distintos de renombrado automático de archivos. Además de lo que ya hacen los programas de reproducción de audio modernos, que ayudan bastante buscando automáticamente en internet la carátula y los lyrics, además de ir completando los tags que faltan. Además, debe estar perfectamente sincronizado el nombre de archivo con la información contenida en el tag ID3, preferible siempre la versión 2.0 obvio, porque permite además cargar en el archivo la carátula y la letra (lyrics). Si por mí fuera, no existirían archivos mp3 que no cumplieran con este criterio.
Me estaba volviendo loco. Al final, tuve que eliminar las carpetas definitivamente, o me iba a pasar los próximos 3 días renombrando archivos, largando espuma por la boca y riendo de forma histérica.
¿Ustedes qué opinan? ¿Estoy para internar y tener medicado o, lo mío, doctor, es normal?
¿Puede ser nuestro futuro como el de WALL-E?
Esto lo iba a escribir cuando vi la película, pero lo olvidé (hasta ahora).
Lo que más me impresionó de la película WALL-E fue la escena del “Human Highway” en la que el pequeño protagonista se cruza con los humanos del futuro. En este distópico futuro, los humanos son obesos y tontos, su único interés es comprar y consumir cosas y se comunican exclusivamente a través de computadoras y “monitores” que están integrados a sus sillas.
¿Es posible que internet nos lleve a eso?
Parece absurdo y exagerado, lo sé. Pero ya actualmente me han pasado algunas situaciones que bien podrían ser el prototipo de ese futuro.
Cuando me junto con mis amigos más geeks (y más tecnológicos) suelo notar que, en cualquier momento dado, de 10 personas presentes, 2 o 3 están haciendo algo con sus celulares. Comunicándose con gente que no está presente, checkeando su mail o su twitter, subiendo fotos que acabaron de tomar, o algo similar. Incluso hay alguno que se pierde totalmente en ese mundo virtual (como en la película) ignorando todo a su alrededor.
También me ha pasado de ir a visitar a alguien y que la computadora esté presente y en el medio. O cuando me vienen a visitar a mí. Mientras hablamos, alguien mira su facebook, o dice “aguantame un cachito que hago algo” o “mirá te muestro esto”. Cualquier conversación moderna, cualquier reunión de amigos actual es, siempre, interrumpida por al menos una llamada o un mensaje, siempre. Son situaciones algo molestas, pero que cada vez se vuelven más familiares y más “normales”.
Y ese es mi punto, ahora nos parece raro e imposible, pero mientras más gente tenga acceso a este tipo de movilidad y conectividad, más y más se nos hará familiar. Creo que ya no estamos ahí, pura y exclusivamente por una cuestión de precios. Todavía es costoso. Las empresas de telecomunicaciones no liberan (ni lo harán pronto) la capacidad de estar todo el tiempo conectado, recibiendo información y teniendo videoconferencia continua (como en la película). ¿O acaso cuando te subís a un colectivo no ves a 1 o 2 personas cada 30 o 40 hablando por teléfono, mandando sms o haciendo algo con sus celulares que no sea escuchar música?
Para completar el cuadro, habría que agregar un poco de sobrepeso, a nivel mundial (cosa que ya está pasando en los países del primer mundo) y un cierto acostumbramiento a ese sobrepeso, como si fuera lo normal, cosa que todavía no pasa. Entonces el mundo y la tecnología se adaptaría a eso: caminemos lo menos posible, tengamos la comida al alcance constantemente, no necesitemos movernos para contactarnos con amigos, etc.
Y la pincelada final al cuadro de este mundo sería la “robotización”. Que todos los trabajos físicos y básicos sean realizados por robots. Que todo esté automatizado y que nos digan qué hacer. Resultado: humanos más idiotas.
El mundo de WALL-E es una exageración. Y como tal, nunca llegaremos a él. ¿Pero qué tanto nos podemos acercar?
Alguien tenía que decirlo: Las cábalas son estúpidas
Empecemos por el simple hecho de que debería pronunciarse cabalá; aunque después de todo, actualmente no tienen nada que ver con la Kabbalah judía.
Realmente la gente no puede creer que si Angélica Gutierrez, de Vicente López, no usa durante todo el mundial su bombacha celeste, la selección va a perder un partido. Realmente hay que ser muy imbécil para, si llega a ocurrir semejante tragedia nacional, sentirte culpable, individualmente causante del destino de la selección.
Incluso suponiendo que la suerte existiera realmente y no fuera mera probabilidad. Aún en ese contexto no tendría sentido. Rezarle a la diosa Fortuna, afectaría sólo TU destino; no el de toda una nación. De última, sólo serían efectivas las cábalas de los jugadores, el técnico y todos los que intervienen directamente.
Las supersticiones individuales, en ese contexto, tienen más sentido que las globales. Tu cábala afecta tu destino, y las cábalas sumadas afectan el destino de todos. Pero aún así, no hay absolutamente ningún aspecto cabalístico característico que explique por qué ganaron las selecciones que ganaron todos los mundiales anteriores. No hay ningún patrón cabalístico. El único patrón que hay es que tienen mejores jugadores que los demás países y la misma cantidad de suerte probabilidad de que ocurran incidentes favorables, o desfavorables.
Además, si sos católico, deberías saber que tu religión (y tu dios) prohíbe las supersticiones, la magia y cualquier cosa que intente influir en el resultado de un evento (salvo claro, rezar). Entonces, lo más probable es que tu Dios se enoje cada vez que vas a ver el partido al mismo bar en la misma mesa.
Ya que hacen tantos análisis a cada selección, que hace cuántos años no meten un gol de cabeza, que si usaron la remera oficial o la otra, que si el signo favorable para el director técnico es motivo para sacar a un jugador, etc, etc. Alguien analizó la relación entre el dios al que adora el país y el resultado de su selección?
La cuestión es que siempre me pregunté cómo funcionaba eso de tener cábalas, “por qué la gente lo hace” es algo que se puede, más o menos, explicar si subestimás (mucho) la inteligencia de “la gente”. A lo que nunca le encontré explicación es a “por qué la gente no deja de hacerlo”.
Pero bueno, alguien te lo tenía que decir, tu cábala de no cambiarte el calzoncillo es, además de asquerosa, estúpida. No modifica absolutamente nada más que el olor de tu culo. Aceptá que vos no participás en nada del proceso, sos sólo un espectador lejano. Y tampoco te sientas culpable si sale mal. Mucho menos causante del desenlace. Y no le cuentes a los demás que tu equipo ganó porque vos tenías puesta la remera al revés. Porque nada de eso ocurre fuera de tu propia cabecita. Haceme caso. No hagas nada supersticioso y simplemente disfrutá del partido.
Y no, este post no es mufa, no vengas a llorar si tu equipo no gana el mundial, si no querés que me ría de tu inteligencia en tu cara.
“Querido… Historial:”
“Querido diario:”
Llevo un diario personal desde, creo recordar, 1995. Con el correr de los años se convirtió en 7 cuadernos tapa dura de 84 hojas escritas a mano donde plasmé un registro en manuscrita de acontecimientos, pensamientos y sentimientos que sufrí o disfruté. Como suele ocurrir, fue pasando el tiempo y cada vez escribí con menos y menos frecuencia. 1998 por lo visto fue un gran año en mi vida, llené un cuaderno entero casi por completo con ese año. Pero del 2007 hasta hoy, mezclado con algún que otro breve escrito, apenas hay entradas que resumen todo lo que, a fin de año, recordé que pasó y quise registrarlo. Casi por obligación. Olvidando mucho, obviando bastante más. Eso me hace sentir un poco culpable. Me gustaría poder, primero vivir tan intensamente como en mi mejor momento, para llenar mi vida de anécdotas; y segundo poder tener el tiempo y las ganas de registrarlo.
“Querido historial:”
Hoy me puse a revisar mi propio historial de conversaciones de messenger. Como uso gnulinux, mi programa mensajero no es el oficial de Microsoft, sino uno llamado Pidgin, en el cual también tengo mis cuentas de gtalk y yahoo. Además de twitter y facebook. Y si a eso le sumamos gmail “archivando” nuestros mails, facebook y los que nos etiquetan en alguna foto de aquella fiesta o salida en grupo, nuestra agenda de Google Calendar (o la que sincronizamos de nuestro celular) y un largo etcétera, obtenemos un caótico pero minucioso registro de mi vida de los últimos años.
Piénsenlo, dentro de todo ese exceso de información irrelevante sobre nosotros mismos, están mezclados puntos claves de nuestra vida. Uno tiene un par de amigos a los que no ve seguido y entonces les cuenta ciertas cosas por messenger que quedan registradas en el historial. Junto a los “hola, qué hacés? Nada, vos?” y otras conversaciones triviales, encontré verdaderas joyitas.
Me peleé con una amiga y no recuerdo cuándo ni por cuánto tiempo, pero ahí están: nuestra última conversación “pre-crisis” y también la primera “hola, qué loco habernos cruzado ayer”. Los chats con esa chica que me gustaba hasta que me dio bola. Los grandes proyectos que explicaba a un amigo y no realicé, o los que sí realicé… ahora veo cómo los imaginaba al principio. Salidas “dentro de un rato salgo para allá” que terminaron siendo espectaculares “boludo cómo estuvo lo de anoche! te acordás de…” Comunicación con clientes, colegas, jefes. Y hasta ese mail que envié a alguien mandándolo a la mierda. Todo está ahí, registrado. Pero a la vez caótico y mezclado con basura sin importancia. Como la vida misma.
Es para meditarlo…
Ahora que lo pienso, me gustaría que exista una herramienta como la de gmail, “go off the record” pero al revés. Una que te permita registrar especialmente algo que le estés por contar a un amigo. Porque tiene mucho más sentido sentarme a contarle algo a “Pablo” que a un cuaderno (además de que tecleo más rápido de lo que escribo a mano). Pero el asunto es que de esa forma, hay veces que en el momento no sabés que lo que estás contando será importante para vos a la larga. “hoy salgo con la amiga esa de Jorge, Carla creo que se llama” no parece importante ahora, pero en 10 años Carla será tu flamante esposa. Pero tampoco me gusta el caos que implica archivarlo todo. No podemos hacer data mining de nuestra propia vida, ¿o sí?. A lo mejor una combinación de ambas: Archivar todo y poder resaltar algunas partes.
¿Y la seguridad? El Messenger guarda esto en texto plano en una carpeta de Mis Documentos, al alcance de hermanas chusmas, novias celosas y amigos indiscretos. Gmail archiva todo de tal manera que si alguien algún día entra en tu mail, sabrá toda tu vida online desde que te llegó la invitación para crearte una cuenta.
¿Y el futuro? Algunos chateamos mucho, mandamos muchos mails. Pero todavía gran parte de nuestra vida escapa al registro. En un futuro no tan lejano, podríamos acostumbrarnos a fotografiar cada momento vivido, o nuestros celulares podrían guardar un registro escrito de toda conversación (la tecnología por cierto, ya existe). Es hasta posible trazar un mapa de dónde estuvimos desde el día que compramos ese celular con GPS hasta este preciso momento. Las cámaras de seguridad podrían invadir las ciudades como en Londres actual, o la distópica 1984. ¿Estaríamos dispuestos a grabar todo lo que ven nuestros ojos como en la película The Final Cut?
¿Qué priorizaremos durante los próximos años? El olvido y la privacidad o el registro absoluto y el exhibicionismo? De hecho, es lo mismo que vengo preguntándome sobre mi Diario Personal desde que lo empecé a escribir: ¿Quién lo leerá además de mí?
… y mientras termino de escribir esto, tengo seleccionadas todas las carpetas y archivos de mi historial y el dedo sobre la tecla Suprimir… ¿qué debería hacer?

