Archivo para la Categoría ‘cuentos geek’

Monólogos del PENdrivE

Hola, hola? Probando, probando… 1, 2, 3, 5, 8… ¿funciona este micrófono?

Mi nombre es Timoteo Verba, y soy un PENdrivE. Los que me conocen me dicen Tim, Verba… Tim, el PENdrivE. Hoy he venido a hablarles de sexo, sí mis queridos frikis y señoritas del público presente, les vengo a hablar de la vida sexual secreta de los pendrives; y obviamente de “MI” vida sexual.

Cuando era chico tenía un dueño que se llamaba Juan, un adolescente con aspiraciones de convertirse algún día en hacker. Me llevaba a todos lados donde iba, yo siempre estaba en el bolsillo de su pantalón. Y viste cómo son los adolescentes, están todo el día tocándose el PENdrivE, se la pasan metiendo la mano en el bolsillo y agarrándose el PENdrivE disimuladamente, acomodándolo. Mi dueño se la pasaba usándome o metiéndome mano.

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Otra vez soñé que me hackearon

Ya les conté hace un tiempo, un sueño en el que me hackeaban, y otra vez soñé con la misma temática, aunque un sueño totalmente diferente. Y no, no estoy obsesionado con el tema, ni tengo miedo a que me hackeen; lo que ocurre es que como les conté, tengo un diario de sueños, y anoto lo que sueño, por lo que recuerdo muchos sueños, de muchas temáticas diferentes. Pero como se me ocurrió contarles acá en el blog los sueños que son de temática “geek”, ahora me siento obligado a contarles estos sueños.
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Otro sueño loco de los míos: “Disaster Movie”

Creo que voy a tener que crearles una sección especial a estos posts sobre mis sueños de temática geek que suelo tener. Ya les conté un par de ellos, y les hablé sobre mi peculiar interés por el mundo de los sueños.

En esta oportunidad, tuve otros de mis sueños que yo llamo sueños-película, porque son largos, tienen trama, escenas “de película”, suspenso, una introducción, un nudo y un final “de película” también. La de anoche podría calificarse como “Disaster movie”. Este es un género que en castellano se conoce como cine apocalíptico, esas películas del fin del mundo, que van desde invasiones extraterrestres hasta guerras mundiales futuristas, pasando por infecciones zombies y meteoritos del tamaño de una provincia.

En mi sueño, yo era el presidente de EEUU y la amenaza no era un meteorito, sino todo un contingente de meteoritos (decenas, cientos de asteroides, todos y cada uno de ellos de tamaño “apocalíptico”) que se detectaba que se dirigían hacia la Tierra y tardarían 4 años en llegar.
A diferencia de las típicas películas de desastres del fin del mundo, mi gobierno no se guardaba en secreto la información “para que no haya pánico mundial” y no ideaba alguna solución militar y pelotuda, sino que yo ordenaba que se hiciera pública toda la información, y que se compartiera todo el conocimiento científico y militar, de la NASA, con todas las naciones del mundo para que todos pudieran prepararse e intentar armar sus propias “soluciones” como “naves espaciales de escape” y cosas así. Eso es lo que me pareció más interesante del sueño, que gracias a ese “open source” mundial, hasta el más pequeño ciudadano del mundo colaboró con alguna de esas ideas. Por ejemplo, se construyeron miles, millones de “ciudades cápsulas” que eran como unos huevos gigantes de metal, como si fueran enormes refugios atómicos del tamaño de pequeñas ciudades.

En la “escena final” del sueño, estoy yo escapando en una nave, mirando por una ventanilla la Tierra, observando atónito justo cuando llegaban los primeros asteroides e impactaban en la superficie del planeta y se escapaban, como esporas, otras miles de naves alrededor de la mía (algunas de las cuales explotaban en el despegue o en el espacio, supongo yo que por mal diseño). FIN

Suelo asombrarme con mi cerebro, y en especial mi Inconsciente por lo creativo que es. Lo de las “ciudades cápsula” no sé de dónde lo habrá sacado, nunca vi algo parecido en ninguna película del género. Más que huevos gigantes, eran como caparazones de tortuga cerrados, algo muy parecido a las naves de la nueva serie V: Invasión, pero en el piso. Ni siquiera yo sé por qué eran cerrados por debajo también, en vez de dar al piso y tener forma de escudos. Aunque de todos modos, parece un diseño un poquito más efectivo para sobrevivir ante una lluvia de meteoritos. Tampoco sé de dónde salió la idea de que en vez de un asteroide, sean varios; pero noto el detalle de que eso hace imposible una solución del estilo “mandemos a Bruce Willis”. En cambio lo de “avisar y compartir la tecnología a nivel mundial” sí es algo que alguna vez pensé al ver una película de este estilo.

¡Anoche fui abducido por Extraterrestres!

Primer escenario:

Estaba yo manejando mi auto distraído, apartado de la ciudad más cercana,  en un paraje alejado en medio de una ruta poco transitada de Santa Fé, de repente llegaron unos seres del espacio exterior en su OVNI, me lanzaron un rayo paralizante y se me paró el motor del auto y me desmayé, me subieron a la nave espacial y me llevaron a un planeta distante. Me metieron en una habitación extraña y muy iluminada y me rodearon, me sujetaron por las dudas que me despierte, me hicieron experimentos, me pincharon con agujas, tomaron muestras, y me inyectaron en la nuca un dispositivo subcutáneo de rastreo. Luego me llevaron de regreso a donde me encontraron, pero no me dejaron en la exacta misma parte de la ruta y en la misma posición sino que me tiraron por ahí y se fueron en su OVNI dejando por detrás un impresionante haz de luz.

Segundo escenario:

Está un elefante caminando distraído, apartado de la manada, en un paraje alejado en medio de la sabana de África, de repente llegan unos científicos europeos en su JEEP 4×4,  le lanzan un dardo tranquilizante y cae y se desmaya, lo suben a la camioneta y se lo llevan a un pueblito cercano. Lo meten en un laboratorio y lo rodean, lo sujetan por las dudas que se despierte, le hacen experimentos, lo pinchan con agujas, toman muestras y le pegan detrás de la oreja un radiotransmisor de rastreo. Luego lo llevan de regreso a donde lo encontraron, pero no lo dejan en la exacta misma parte de la sabana y en la misma posición sino que lo tiran por ahí y se van en su JEEP dejando por detrás una impresionante estela de humo y polvo.

Esto es algo que siempre me llamó la atención (y nunca escuché que nadie además de mí lo note o lo comente, ni en películas ni en documentales magufos ni en ningún lado): el extraño parecido que hay entre el proceso (que cuentan) de abducción extraterrestre y… lo que nuestros científicos hacen cuando realizan estudio de campo de animales.

Así, también siempre me pregunté qué les dirá a sus amigos ese elefante abducido cuando regresa. Que fue secuestrado por pequeños elefantitos no-grises que no tenían trompa y caminaban en dos patas, se comunicaban con sonidos extraños y lo llevaron en un vehículo misterioso más tecnológico que cualquier árbol o nube que él haya visto y que le  colocaron algo atrás de la oreja y que encima, pareciera que siempre saben dónde está y cada 6 o 12 meses lo visitan de nuevo. ¿Qué pensará? ¿Cómo interpretará su mente de elefante, su memoria de elefante y su imaginación de elefante, lo que le ha sucedido?

Me pregunto si los demás elefantes le creerán o pensarán que está loco y bebió agua estancada. Me pregunto si los elefantes tendrán en su idioma elefante una palabra para cuando ven un “safari” que signifique lo mismo que nuestra expresión “encuentro cercano del tercer tipo”. Y me pregunto si los extraterrestres tendrán zoológicos.