¿Cómo preparar mate tereré?
Hace calor, mucho calor. Estamos en pleno verano y se te dificulta absorber tu muy necesaria dosis diaria de yerba mate de la forma típica: caliente y amargo. Por eso te propongo esta alternativa más veraniega y refrescante, preparate tu propio mate tereré.
Para el que no lo sabe, el tereré es un mate frío, preparado con jugo, tradicionalmente limonada o en base a otros cítricos, que se disfruta mucho en el litoral argentino, Paraguay y Brasil.
La receta es simple, el secreto está en tener en cuenta algunos trucos al prepararlo.
Preparación del jugo:
En una jarra de más de 1 litro, ponemos mucho hielo, hasta la altura de la mitad del recipiente o más. El jugo puede ser natural de limones exprimidos (2 o 3 limones según tus gustos) o de pomelos o naranjas. Sino, lo típico es usar un sobre de jugos en polvo tipo tang. En orden de preferencia, estos son los sabores que más me gustan: limonada, durazno, pera, naranja dulce, ananá. No les aconsejo usar los sabores de manzana o pomelo, tampoco el de naranja normal, aunque si quieren, pueden probar. Usar preferentemente agua helada o fría.
En un vaso (no usar el mate que usan para el mate caliente para preparar tereré o lo arruinarán) colocar yerba hasta menos de la mitad. Poner la bombilla, que debe ser de esas que no se tapan. Agregar azúcar si se quiere (sólo una vez, no es como el mate caliente dulce) y dos o tres cubos de hielo sobre la yerba.
Trucos y consejos:
Ahora lo importante. La yerba debe ser preferentemente “yerba canchada”. Es una yerba especial para preparar tereré que no se encuentra en cualquier lugar. Lo que tiene de especial es que se la retira en una etapa previa al triturado definitivo, esto hace que los pedazos de hoja sean más grandes (hasta medio cm de diámetro) y tengan menos polvo. Si no se consigue, al menos que sea “yerba con palo”, que está disponible en cualquier supermercado.
Al poner la yerba en el vaso (si es yerba común o con palo) un truco para quitarle el polvillo es tapar la boca del vaso con la palma de la mano y darlo vuelta y agitar. Esto hará que el polvo quede en nuestra mano. Nos limpiamos la mano y lo volvemos a hacer. Este truco realmente mejora el gusto del tereré.
El vaso debe ser de metal preferentemente, conserva el mate frío y además la sensación al sujetar el vaso frío con la mano es muy refrescante. Sino, con cualquier vaso de vidrio se puede lograr el mismo efecto.
La cantidad de yerba debe ser más bien poca, al contrario del mate caliente, aquí se busca disfrutar del sabor del jugo más que del mate.
Al servir, hacerlo lentamente, sobre los cubos de hielo que están dentro del vaso, créanme, hace la diferencia. Es muy importante que todo esté lo más frío y lleno de hielo posible. A medida que el hielo se vaya derritiendo, el jugo se irá “aguando”, por eso es aconsejable usar medio sobrecito de jugo al principio y más adelante agregar la otra mitad.
Advertencia: el tereré suele ser MUY “digestivo”, sobre todo para los que lo prueban por primera vez. No les recomiendo probarlo muy lejos de un baño.
Para los adictos a la cafeína, les dejo también ¿Cómo preparar tu propio frappuccino (café helado estilo starbucks)?
este artículo es libre. lo que significa que puedes copiarlo, modificarlo, usarlo. pero debes citar la fuente y mantener estas mismas libertades y mantener esta nota aclaratoria.
¿Cómo hacer tu propio frappuccino?
Hace calor, mucho calor. Estamos en pleno verano y se te dificulta absorber tu muy necesaria dosis diaria de cafeína de la forma común: cargado y caliente. Por eso te propongo esta alternativa más veraniega y refrescante, preparate tu propio café frappé.
La receta básica es muy simple. Se necesita:
- media taza de café frío bien cargado (si es en la versión cappuccino mejor, o tal vez expresso),
- dos tazas de leche,
- dos a cuatro cucharadas de crema (no es necesario)
- dos tazas de hielo picado o en cubos,
- una o dos cucharas de azúcar (dependiendo de tus gustos)
- y los “ingredientes extra”.
Metemos todo en la licuadora y licuamos hasta que quede frappé y servimos en un vaso grande. Si es de nuestra preferencia, podemos pedirle un sorbete al kiosquero.
Luego es cuestión de ir variando la parte “ingredientes extra” para adaptarlo a tus gustos. Por ejemplo, se puede agregar a la mezcla dos cucharadas de dulce de leche, o salsa de chocolate (si no se tiene, cacao en polvo funciona bien también). Se puede mezclar con frutillas u otras frutas y también se puede sustituir el azúcar con miel (queda muy bien). Si tienen esencia de vainilla pueden ponerle un poquito.
Además pueden comprar la crema para adornarlo arriba como en StarBucks y ponerle un poco de chocolate rayado encima. La crema se puede agregar a la mezcla de la licuadora también.
Algunos consejos y trucos:
El café debe ser bien cargado en una taza pequeña de café y es aconsejable dejarlo enfriar antes de mezclarlo con el resto de los ingredientes. Si se usa café instantáneo en polvo, no mezclar con agua fría porque algunas marcas no están preparadas para disolverse bien en agua fría. También hay quien congela el café y hace “cubitos de café” que pueden estar listos para usar. En la licuadora, encontrar el punto justo, pedazos de hielo muy grandes o demasiado triturados podrían hacer que la mezcla final sea poco apetecible.
El secreto está en que experimenten hasta encontrar la combinación que más les guste.
También pueden leer mi otro post: ¿Cómo preparar un refrescante mate tereré?
Finalmente, les dejo un vídeo con la preparación para el que no me entendío, disfruten y comenten:
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Un abrazo grande al amigo Alvago que también es fana de los frappuccinos y se le ocurrió hacer un texto como este casi al mismo tiempo que a mí. Las grandes mentes piensan parecido =)
¿Cuándo vuelven las series de TV 2010?
Les traigo como hice otras veces el calendario con las fechas de regreso de nuestras series favoritas. No están todas, si la que buscás no está listada, podés dejarme un comentario y yo la agrego a las demás, o visitar los enlaces a mis fuentes. Algunas series ya comenzaron a principio de Enero pero luego tuvieron una o dos semanas de receso por lo que modifiqué las fechas y ahora muestran cuándo continuarán.
24 (FOX) vuelve el 17 de Enero
American Dad (FOX) vuelve el 31 de Enero
Bones (FOX) vuelve el 14 de Enero
Caprica (Syfy) comienza el 22 de Enero
Chuck (NBC) vuelve el 10 de Enero
Cold Case (FOX) vuelve el 13 de Febrero
CSI (CBS) vuelve el 3 de Febrero
CSI: Miami vuelve el 31 de Enero
Desperate Housewives (ABC) vuelve el 30 de Enero
Dexter no sé
Dollhouse (FOX) vuelve el 28 de Enero
Family Guy (FOX) vuelve el 31 de Enero
FlashForward (ABC) vuelve el 4 de Marzo
Fringe (FOX) vuelve el 1 de Abril
Grey’s Anatomy (ABC) vuelve el 3 de Febrero
Heroes (NBC) vuelve el 4 de Enero
House MD (FOX) vuelve el 11 de Enero
How I Met Your Mother (CBS) vuelve el 31 de Enero
Lost (ABC) vuelve el 2 de Febrero (puede cambiar al 1 de Febrero)
Numb3rs (CBS) vuelve el 28 de Enero
Smallville (CW) vuelve el 29 de Enero
Supernatural (CW) vuelve el 21 de Enero
The Big Bang Theory (CBS) vuelve el 31 de Enero
The Office (NBC) vuelve el 3 de Febrero
The Simpsons (FOX) vuelven el 31 de Enero
Two And A Half Men (CBS) vuelve el 31 de Enero
V (ABC) vuelve el 30 de Marzo
El malhumor porteño
Algo que sorprende a la mayoría de los extranjeros e incluso a los visitantes del interior del país, cuando llegan a Buenos Aires es el estado de ánimo generalmente negativo que se respira en las calles de esta ciudad.
Obviamente no es en todos lados y en todo momento, hay lugares particularmente inmunes a esta epidemia: me vienen a la mente, por ejemplo, los pasillos universitarios, desde la apartada y concurrida Ciudad Universitaria hasta cualquier universidad privada cuyo edificio esté en el medio del mapa.
Hace unos días veía al mismo tiempo, en dos canales de televisión distintos, programas de cámaras ocultas y bromas callejeras. El primero eran bromas hechas en las calles y plazas de Capital Federal, y el otro recopilaba cámaras ocultas extranjeras, probablemente de EEUU y Europa. Y noté una marcada diferencia, mientras la reacción a las bromas (antes de saber de qué se trataba) en el caso de extranjeros era generalmente de sorpresa y divertimento, en el caso local las víctimas reaccionaban con muy mala leche. Los extranjeros tendían a quedarse paralizados y riendo con cara de WTF?!?!? asombro por lo que les estaba pasando. Los porteños argentinos (está bien, no puedo asumir que todos fueran nacidos en la capital) tendían a agreder al que les estaba tomando el pelo, “¿qué te pasa pelotudo?” se enojaban fácil y rápidamente, pasaban al insulto casi de inmediato e incluso intentaban pelear. Cuando se les mostraba las cámaras y se les avisaba que era una broma, los extranjeros reaccionaban riendo avergonzados mientras que los que viven en Buenos Aires en muchos casos continuaban enfadados o apenas sonreían, incluso se iban sin más. Lamentablemente no encontré en youtube video alguno del programa argentino para mostrarles de lo que hablo.
Y yo me pregunto ¿por qué la diferencia? ¿Qué les pasa a los porteños? La excusa típica del stress no me parece suficiente, o sea, en otras ciudades del mundo también están estresados y no pasa lo mismo. Recuerdo una vez, después de unos meses de vivir acá, que llegando a mi edificio, saludé amablemente a una vecina (del edificio) que me crucé por la calle y su reacción fue agarrar fuertemente su bolso y acelerar el paso! Ni me miró. O la otra vecina que después de 4 años de vivir en el mismo edificio, no me quería dejar entrar una vez que olvidé mi llave. ¡No me reconocía! Y habíamos compartido el ascensor decenas de veces.Y encima se enojó cuando se lo hice notar.
El mal humor porteño tiene sus reglas. Siempre es entre desconocidos. Generalmente en la calle. Mientras más apurado estés, mayores los humos negros sobre tu cabeza. Estar apurado y de buen humor debe ser pecado. Es común que una persona caminando sola por la calle esté más enojada que si camina en grupo de amigos. Si tienes un auto, no puedes manejar calmado, debes ponerte de mal humor ante el primer bache o colectivo que se te cruce. Claro, en otras ciudades del mundo no tienen esos problemas, sólo ocurre en la gran capital. Los taxistas son legendarios malhumorados, su reputación como viejos cabrones llega hasta Nueva York o la India, donde uno de sus dioses, me contaron, parece un tachero. Obvio que hay que gastar la bocina del coche hasta que te sangre la mano, porque las bocinas, es bien sabido, son mágicas y hacen que el de adelante se mueva un nanosegundo antes de lo que se hubiera movido si no la tocábamos.
Mientras, en las veredas, nos chocamos todos y no nos damos vuelta ni para soltar un débil “disculpá”. Al kiosquero le pedimos lo que necesitamos directamente, los “buenos días” te los debo; ¿cuándo fue un buen día en esta ciudad? Y él hará lo propio puteándonos cuando nos vayamos, por no haberle dado monedas. Nos molestarán los “viejos” que caminan por el medio de la vereda, por qué no se quedarán en sus casas viendo televisión?. Insultaremos al que está trabajando y se interpuso en nuestro camino llevando un bulto grande y pesado, robándonos 4 segundos de nuestro preciado tiempo. En el subte empujaremos firmemente a los que están a nuestro alrededor para hacernos un espacio, pisaremos pies y hasta pantorrillas para salir al llegar a nuestra estación. Si existen 5 trenes que nos llevan y traen a Capital y uno se atrasa 15 minutos… incendiaremos 2 formaciones completas, así mañana sólo funcionan 3. Putearemos al policía que nos pidió documentos aquella noche, y también putearemos al chorro que nos robó. ¿Por qué nadie hace nada?!. En la fila del supermercado pelearemos por un lugar, nos colaremos y agrediremos a la cajera por tardarse tanto en hacer ese trabajo repetitivo que hace hace 12 horas sin parar ni para hacer pis. La gente en el supermercado está tan apurada que siempre imagino que seguramente deben llegar a sus casas a rescatar a algún herido, o a vender todas sus acciones en La Bolsa. “Algo” importante tienen que tener pendiente. Tanta prisa para ir a ver Tinelli no creo que tengan.
Por cierto, es gracioso ver la escena que se monta cuando viene mi padre a visitarme y vamos al supermercado. Porque de donde vengo, a las cajeras se las saluda… con una sonrisa (oh pecado de pueblerino!) y se la ayuda a guardar todo en las bolsas. Se le hace algún comentario gracioso, al pasar, mientras nos pasa las cosas, como “qué lindo está el aire acondicionado, me quiero quedar acá adentro”. Y se le agradece, también con una sonrisa, cuando te da el cambio. Y créanme, nadie está más cansado de su agotador día de trabajo que mi padre cuando me viene a visitar y aún así ¿dónde está el stress y el malhumor?
¿Tienen una idea de cuántas veces me dijeron “vos no sos de acá, no?” simplemente por saludar, dar un asiento en el colectivo o por pedir permiso?
Pero aún así, lo jodido es que los que venimos del interior a esta gran ciudad (que también tiene virtudes, eh) en vez de propagar nuestro estilo más respetuoso, de contagiar nuestros buenos días y buenas noches, en vez de colmarla de muchas gracias y permisodisculpás nos adaptamos. Algunos luchan más, otros se rinden rápidamente. Y pecamos de lo mismo que cuando llegamos nos sorprendió tanto. Nos estresamos, nos disgustamos, nos ofendemos. Es como les suelo decir a mis amigos del gran Buenos Aires que reniegan de ser llamados “porteños”, el ser porteño no es una cuestión geográfica, ser porteño es una cuestión de actitud, una forma de ser, de pensar y de actuar. Esa que nos representa luego en el exterior (supongo que será porque los porteños viajarán más que los del interior) y que hace que por aquellas tierras se diga “los argentinos son así y asá”.
Podría dar mil ejemplos más. La interacción con el del delivery, el mozo, la secretaria (obvio que si está buena, la tratás muy bien, ¿no? y si es una vieja gorda, seguro que es una forra, por las dudas la forreás vos primero). Al bibliotecario directamente pedirle el libro que necesitamos, o entregarle en silencio el que venimos a devolver. Y un sinfín de situaciones. Pero no quiero que salga uno a decir “yo al de la biblioteca lo saludo” “yo doy gracias y pido permiso”, porque esto no se trata de vos, un caso aislado, sino de una idiosincrasia en general, de una “forma de ser” con la que te cruzás mucho en una ciudad y poco en otras.
¿Por qué creen que los argentinos capitalinos son así? ¿Ustedes también lo han notado? ¿Qué opinan sus conocidos del interior? ¿Cuánto creen que tardará en aparecer el primer porteño insultándome por “cabeza”? Y lo más importante, ¿creen que tiene solución? ¿o es algo que no se cambia más, ni en 50 años de prosperidad económica nacional?
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